Una saludable coplilla para la soledad

Hace poco una buena amiga me contaba cuánto le angustiaba la soledad. Algo habrá que hacer cuando la soledad aprieta nuestro cotidiano sentir  ¿qué podemos hacer para cultivar ese vasto espacio? Siempre se ha dicho aquello de “a grandes problemas, soluciones pequeñas” yo añadiría “y hermosas”. Podemos llenar nuestra soledad de letras alegres (prohibidas las pegajosas canciones nostálgicas) hasta conseguir llevarnos tan bien con nosotros mismos como el pan con el aceite de La Cultivada.

Nuestro amigo Pablo nos manda una coplilla que le sentará la mar de bien a cualquier espacio solitario. No vale sólo con leerla, hay que ponerla en práctica para que surta efecto su poder curativo, a ser posible hacerlo con un aceite cuya etiqueta lleva estampada una coqueta lechuza…

Una, dos, tres, otra más…

Mira las gotas de aceite

al caer sobre el papel:

cómo se expanden por él

hasta sentir el deleite

de unirse con las demás.

Las arbequinas purpurean en otoño