Una ramita de Olivo trae Paz a la Tierra

El símbolo de la PAZ por excelencia se manifiesta en el Olivo y a través de él, siendo así reconocido Universalmente; y en especial, por todos los pueblos que forman parte de su ancestral y milenaria cultura: la Olivicultura.

Hoy me gustaría presentaros, con las palabras del propio impulsor, Manuel Ignacio Sanchez, el proyecto de mayor relevancia y transcendencia Humanitaria y Social de “Gloria Olivae”, la misma ONG que otorgó el premio Corazón de Olivo a la excelencia en el Concepto Artístico y Creativo del Cultivo del olivo y su aove a La Cultivada.

Este proyecto recibe el bello nombre de “El Huerto de los Olivos por la Paz” y es un símbolo por la Paz duradera en los paises del Medio y Próximo Oriente. El objetivo inicial consiste en la creación de un “huerto” formado por las donaciones de plantones de olivos jóvenes. Su ubicación inicial estaría en la Comunidad Andaluza, corazón y representación de la primera Comunidad productora de aceite de oliva mundial. Serán plantados en número de dos ejemplares en un lugar estratégico del “Huerto” donde irán desarrollándose poco a poco y formando así un mosaico representativo y un mapa progresivo de las regiones y paises olicultores de todos los lugares del Mediterráneo que se vayan incorporando al Proyecto.

Una vez finalizado el objetivo, contando con suficiente representatividad de las distintas Regiones y Paises participantes, uno de cada dos ejemplares recogidos, será donado y enviado desde la población donde se ubique a la ciudad de Jerusalem, para formar un “Huerto de los Olivos Por la Paz” paralelo. Debiendo estar lo más próxima al conocido “Huerto de los Olivos de Getsemaní”, cercano a la Iglesia de las Naciones, conocida también como Templo de la Agonía. De esta forma, estos dos “Huertos” tan especiales y trascendentes se convertirían en un “Monumento Vivo” y transgeneracional, un Símbolo representativo de la Unión, Acercamiento, Tolerancia, Armonía y Hermanamiento de los pueblos y sus gentes en el esfuerzo por conseguir la Paz…”