Remedios para la Tierra

Todo mal trae consigo un remedio. Quería recordar esta sencilla máxima a través del ejemplo de unos monjes que están curando tierras enfermas con plantas. Los monjes budistas del templo Goenji, cerca de Fukushima, han plantado más de ocho millones de girasoles para absorber la contaminación nuclear en la tierras de cultivo. El girasol es capaz de absorber cualquier residuo incluido el radioactivo.

Mientras leía esta noticia me vino a la memoria una frase del Upanishad, enseñanza sagrada hindú, cuyo título nos invita a sentarnos más bajo que el otro para escuchar respetuosamente sus enseñanzas. El texto en cuestión decía:

“Yo honro ese lugar en Ti en donde habita el Universo entero, Yo honro ese lugar en Ti que es un lugar de Amor, de Verdad, de Luz. Y sé que cuando Tú estás en ese lugar dentro de Ti, y Yo estoy en ese lugar dentro de Mí, Tú y Yo somos Uno”