Para que el placer de alimentarnos no muera


Dicen que a partir de los 60 años, incluso los individuos sanos manifiestan una pequeña disminución en la intensidad con que se perciben los sabores y, de manera más acusada, los olores, y que esto es progresivo. El declive de la sensación de gusto es un factor destacado en la disminución del apetito de los mayores, la pérdida de peso y la malnutrición, que aumenta, además, la probabilidad de contraer enfermedades. Para estimular su apetito y conseguir que mantengan una buena alimentación y un estado de salud óptimo, los especialistas en nutrición y dietética insisten en que es básico elegir alimentos con proteínas de alto valor biológico, de fácil digestión y asimilación (carnes de aves y pescados magros), con una preparación culinaria sencilla y sin grasas añadidas amen del aceite de oliva. Hay que elaborar platos atractivos a la vista, con amplia gama de colores y formas, con distintas texturas (incluso los purés tienen que ser agradables) y diferentes temperaturas, animar a que en la misma comida se alternen bocados de características variadas y realzar los platos con especias, hierbas y zumos de fruta, como el limón.

Y para mantener el sentido del gusto en buen estado hasta el final es preciso no abusar de picantes, ni de la sal o el alcohol, no fumar, evitar comidas muy calientes (irritan las papilas linguales y la mucosa bucal) y cepillarse los dientes después de cada comida. Y empezar el día con el sabroso desayuno de La Cultivada. Claro, para llegar bien a viejo hay que guardar buen aceite en el pellejo y mucho entusiamo por la vida.