Manuel Garrido: Cultivando con Cuentos

Erase una vez Manuel, el cuentero, no cualquier cuentero, no no no, Manuel era y es el mejor de los cuenteros porque Manuel no escoge cualquier cuento, no no no, Manuel cuenta los mejores cuentos... ¿Quieren que se lo cuente otra vez? Erase una vez Manuel...

Los indios chiriguanos, del pueblo guaraní, navegaron el río Pilcomayo, hace años o siglos, y llegaron hasta la frontera del imperio de los incas. Aquí se quedaron, ante las primeras alturas de los Andes, en espera de la tierra sin mal y sin muerte. Aquí cantan y bailan los perseguidores del Paraíso.

Los chiriguanos no conocían en papel. Descubren el papel, la palabra escrita, la palabra impresa, en siglo XVIII, cuando los frailes franciscanos de Chuquisaca llegaron, después de mucho andar, trayendo libros sagrados en las alforjas.

Como no conocían el papel, ni sabían que lo necesitaban, los indios no tenían ninguna palabra para llamarlo. Hoy le ponen por nombre Piel de Dios, porque el papel sirve para enviar mensajes a los amigos que están lejos.

Eduardo Galeano