La paciencia es amarga pero sus frutos son dulces

Hemos empezado a coger las frescas arbequinitas de Santa Ana, de donde se extraerá uno de los aceites de oliva virgen extra más frescos y sabrosos del mundo, según los cultivados y algún que otro adicto. Que la campaña oleícola comience temprana significara frescura, excelente aroma y sabor en el aceite.

Atras empiezan a quedar esos aceites rancios y amargos que más valdrían para engrasar el coche o la moto que nuesto organismo y que tan mala reputación han dado históricamente al oro líquido. Aceites que provienen de aceitunas cogidas del suelo y en un avanzado estado de oxidación. Los productores que defendemos las buenas maneras del cultivo y respetamos al consumidor no nos cansaremos de pedir más protección y regulación legal en este sentido.

Los 20.000 olivos de Santa Ana tienen una maduración escalonada. La campaña acabará en enero. Entonces el aroma del zumo obtenido impregnará nuestra bodega con tante dulzura que la Arbequina Cordobesa subirá hasta el paladar de los dioses, con su exquisito frutado y casi trufado sabor.