La impresión que los olivos mallorquines dejaron en George Sand

…..Nada iguala la fuerza y la bizarría de formas de estos antiguos padres nutricios de Mallorca. Los mallorquines hacen remontar la plantación más reciente al tiempo en que la isla fue ocupada por los romanos. No discutiré porque no tengo medio de probar los contrario, aunque tuviera el derecho de hacerlo y confieso que no lo tengo. Al ver el aspecto formidable, el tamaño desmesurado y las actitudes furibundas de estos árboles, mi imaginación los aceptó de buena voluntad como contemporáneos de Aníbal. Cuando uno se pasea al atardecer, a su sombra, es necesario recordar que son árboles, pues si diera crédito a sus ojos y su imaginación, quedaría uno aterrado en medio de estos monstruos fantásticos…
(“Un invierno en Mallorca”, George Sand)