La Cultivada en el Mercacei Magazine

“En época de siembra aprende, en tiempo de cosecha enseña, en invierno disfruta” Extracto del libro iluminado “El matrimonio del cielo y el infierno” del poeta, pintor, grabador y místico ingles William Blake.

El olivo ha sido una constante en la cultura mediterránea. Venerando, cultivado y expandido desde la más remota antigüedad por toda la cuenca del Mare Nostrum, egipcios, hebreos, fenicios, cretenses y griegos lo consideraban como árbol sagrado y símbolo de sabiduría, de la paz y de la gloria, identificándolo con la vida y con la eternidad debido a su extraordinaria longevidad. Numerosos poetas, pintores, escultores y fotógrafos, subyugados por las imágenes que la naturaleza nos brinda cada día en estado puro, han acudido a su más fecunda inspiración para loar la belleza de este árbol centenario.

Este leitmotiv fue el que inspiró a La Cultivada, marca de aceite de oliva virgen extra que nació en un periplo artístico por España, desde Barcelona hasta Sevilla, pasando por Moratilla de los Meleros, en la provincia de Guadalajara, como resultado de la labor de equipo de artistas como Pedro Mora, Laura Parias, Victoria Bermejo y Elena Vecino.

La Cultivada surge de una realidad familiar, agroalimentaria y trasformadora llamada Arbequino Andaluz, empresa dedicada al cultivo de la tierra y de los olivos arbequinos en las fincas Cortijo de Arbequel y Molino de Santa Ana, en la provincia de Córdoba, y cuya actividad supuso una innovación hace casi dos décadas, cuando Pedro Vecino, ingeniero agrónomo y amante del buen aceite, introdujo en Andalucía el cultivo de esta selecta variedad de aceituna. En 2007, su hija, Elena Vecino, echó mano de lo que realmente le motivaba: tierra, olivos y el entusiasmo por el arte y la poesía, para darle a este aceite familiar el lugar que merecía, creando una marca que transmitiera su especial calidad organoléptica, con una imagen cuidada, de cultivo responsable y sostenible de la tierra; así como la importancia del cultivo del espíritu humano a través del sabor. Ya el nombre de la marca resume de algún modo su filosofía y su mensaje relativo a la aceituna cultivada, la persona cultivada, el paladar cultivado, la tierra cultivada… pues la agricultura, verdadero origen de la cultura, en su más noble sentido cultiva el esfuerzo medido y sintonizado con la naturaleza que nos rodea.

Y es que La Cultivada es un canto a la vocación de ser humano y al esfuerzo por la excelencia, cultivando primero la esencia de nuestras propias vidas para ser muchos en uno, algo que queda reflejado en sus etiquetas, obra del artista contemporáneo Pedro Mora. El emblema de la marca, el ave cultivada, la lechuza de Minerva. Observa continuamente el terreno, velando por las buenas prácticas agrícolas y, como el mochuelo consagrado a Palas Atenea, trasforma su profunda sabiduría en conocimiento útil.

Publicado en el magazine número 70 de Mercacei (febrero/abril 2012) dentro de la sección: “El Mundo de las Marcas”