Joaquin Liria y el Helado Gourmet

Dicen que Florencia es la Sevilla italiana y Sevilla es la florencia española. De ahí viene el nombre de esta excelente y artesana heladería sevillana llamada La Fiorentina y concebida por Joaquin Liria, el maestro que nos muestra el Sabor de Andalucía helado.

La Fiorentina nació en 1985 con el afan de refrescarnos el paladar con los sabores de nuestra tierra, de nuestra propia cultura y tradición gastronómica. ¿Por qué los helados tienen que saber siempre a chocolate o a vainilla? ¿a sabores importados como la tarta de cheese cake, dulce de lecheo a galletas cookies? ¿Nunca se han planteado tomar un helado de pestiño o de torta de aceite? ¿Y aquella palmera de chocolate que nos comiamos en el recreo? ¿Un helado de manzanilla para recordar un momento dulce de feria? ¿Y que me dicen del aroma de la flor de azahar que tanto decimos que nos gusta y que nos trae a tantos turistas? ¿quien no se dejaría embriagar el paladar por el aroma de la primavera sevillana?.
Ese es Joaquin Liria, un hombre que ha sentido más que pensado a la hora de crear y concebir sus helados. Un verdadero artista, que además ha demostrado su habilidad manual sembrando el segundo certamen de Andalucía Sabor con exóticas y hermosas flores esculpidas en sandías.

Antes o despues de probar estos helados les invito a que reflexionen sobre las vivas y sabias palabras de este andaluz: “Difundir nuestra cultura a través de nuestra profesión engrandece a nuestra ciudad, autonomía o país y a los que allí habitan”

La Fiorentina esta en la calle zaragoza 16, y no, no se equivoquen, no es una heladería italiana, es una heladería sevillana de pura cepa, como lo fue Antonio Machado, aunque su obra más conocida se llame Campos de Soria, porque ya sabemos que nadie es profeta en su tierra.

En La Fiorentina además, en breve os podreis dejar saborear por la arbequina cordobesa, y fundiros con el helado de la cultivada, como lo hacía la lechuza machadiana con el aceite,

“Por un ventanal,
entró la lechuza
en la catedral.
San Cristobalón
la quiso espantar,
al ver que bebía
del velón de aceite
de Santa María.
La Virgen habló:
Déjala que beba,
San Cristobalón”
(A.Machado)
En calle Zaragoza, 16