Inmaculada: Cultivando la madurez

“Mujer madura, o sea, con arrugas, decadente, pero alegre, me siento bien, mi cuerpo está a la altura de mi mente, joven pero con pasado, el tiempo es un factor que observo en los demás, desde fuera, como si a mí  no me afectara, de momento. Soy optimista pero estoy apesadumbrada porque en la situación actual no puedo serlo. Con frecuencia se siento alegre y me pregunto ¿pero yo, por qué estoy hoy contenta? no tengo un motivo concreto para sentirme así. Cuando salgo por las mañanas de casa me canto “Hoy puede ser un gran día, ¡plantéatelo así…!” y cuando llego a la parada del autobús siento que tengo suerte porque no tarda en aparecer y cuando en treinta minutos estoy en la ofi, me digo primer objetivo cumplido.  Paso el día en el despacho, es asombroso, me gusta lo que hago. También me gustaría hacer otras cosas,  hay muchas cosas que haría con gusto. Pero ahora me toca esto. Ahora todo es un poco distinto en mi vida,  ¡hasta mi pelo es ahora distinto! Nos llevamos bien, ya no me peleo con él. Pero hoy una compañera me dice “a tu edad, ya te puedes dejar el pelo como quieras” y yo ni me inmuto en lugar de soltarle una fresca, lo que pasa es que me acaba de recordar que el tiempo también pasa por mi fachada.”

Inmaculada