“La mejor cocinera es la aceitera”
El aceite de oliva es el ingrediente y alimento estrella de la dieta mediterránea. Consumido en crudo es una autentica joya. Una simple rebanada del pan que más te guste con aceite y sal, o aceite y miel para tus desayunos o a cualquier hora del día. Con la pasta, el queso fresco, un Carpaccio, de carne o pescado. Sobre una macedonia de fruta o para un postre de chocolate amargo.
En guisos, a fuego lento y en recipiente cerrado, el aceite de oliva suaviza, liga y armoniza el sabor de la carne o el pescado con la verdura. Es la grasa que mejor aguanta las altas temperaturas del horno.
Potencia el sabor de las verduras, la carne y del pescado que se cocinan a la plancha y evita que se peguen al metal cuyo contacto acaba con las propiedades del alimento.
A la brasa: El aceite es estupendo para asar con hierbas y especias aromáticas
En frituras: Cuando se fríe en grasa de semillas (girasol, soja, colza) la grasa cuece más que fríe y penetra en el alimento desvirtuándolo. El aceite de oliva extra virgen forma una capa aislante alrededor de los alimentos que no permite que penetre la grasa y que mantiene perfectamente sus cualidades intrínsecas. Por otro lado se suele comprar un aceite de muy baja calidad para freír. Pero el aceite de baja calidad tiene poco cuerpo y la cantidad que hay que derramar en la sartén es mucho mayor. Con el resto de aceite la grasa penetra en el alimento y destruye las vitaminas.