“Olivo y aceituno, todo es Uno”
El olivo antes de ser cultivado se llama acebuche y engendra frutos muy amargos y de poca pulpa. Nace del esfuerzo humano por domesticar la naturaleza y se cultiva como un frutal. Su origen, presumiblemente sirio, marca el punto de partida de una amplia expansión espacial y temporal que llega a todo el Mediterráneo.