Holismo: buscando el equilibrio de la totalidad

Para cuidar de nuestra salud no existen solo los recursos comunes que todo el mundo conoce y utiliza, sino también un universo de prácticas alternativas que nos muestran un camino más allá de los usuales tratamientos médicos.

En los años setenta empezó a difundirse un nuevo modelo de medicamento, centrado en un paradigma científico que estaba relacionado con una nueva, y al tiempo tradicional, manera de mirar y sentir el mundo. Es lo que llamamos “medicina holística”. Según esta corriente, cada sistema funciona gracias a la conexión estricta y recíproca entre todos los elementos que lo componen. Cuando esta lógica se aplica a la medicina, para hacer un diagnóstico y encontrar remedios no se tiene en cuenta solo el elemento biológico, sino también las emociones. No podemos olvidar que somos cuerpo, mente y alma, comos la suma de  lo que albergamos dentro y lo que mostramos fuera, .

La medicina holística está ganando en independencia y llama la atención de la ciencia, que intenta analizarla y explicar algunos de sus fenómenos más característicos. Muy interesante, entre los asuntos de esta disciplina, es el concepto de auto-sanación, algo misterioso y fascinante, y aún susceptible de aumentar su investigación rigurosa en pro de la fiabilidad y autoridad de la medicina holística. Expertos en este sector, tales como el médico danés Søren Ventegodt, afirman que fenómenos como la auto-sanación, pueden explicarse si se tiene en cuenta la aportación positiva de la conciencia humana, capaz de influir altamente en los procesos de desarrollo físico y psíquico del hombre. Por tanto, la prueba definitiva que buscan los investigadores médicos es conectar la dimensión profunda y espiritual de la medicina holística con el rigor del mundo científico, en una gran ósmosis que pueda favorecer el progreso de ambas realidades gracias a esta misma fusión.

Algunas investigaciones apuntan que la sanación opera cuando la conciencia tiene un proceder contrario a nuestro actuar en situación de crisis. Por lo general, cuando hay algo que nos pone en un brete, lo más frecuente volver la mirada hacia otro lado y olvidar  nuestras propias dificultades y causantes del dolor. Por el contrario, y para recobrar salud y equilibrio, lo que propone la medicina holística es comenzar por el reconocimiento de los factores de estrés y malestar, percatándonos de la responsabilidad personal en el estado de crisis. Así acabaríamos emprendiendo la acción necesaria para vencer y transformar lo negativo. De hecho, según estos estudios, la honda conexión entre cuerpo y espíritu se manifiesta también a nivel biológico: cuando experimentamos disgustos y obstáculos, y casi sin darnos cuenta, actuamos negativamente, tomando decisiones y eligiendo caminos que nos conducen a un sufrimiento aún peor y que bloquean el alma, enfermando a su vez al cuerpo. El proceso de sanación está vinculado a la apertura a la vida y al autoconocimiento, restableciendo, según lo que el holismo sugiere, el sentido de la totalidad que nos une a todos los elementos del universo que habitamos.