El cuento reencontrado

La fe es una gentileza divina,
que si no se recibe
ardientemente se desea
para que así sea.
Darle cobijo es fluir,
habitado por la certeza
de ser aquí,
de esperarse unido,
de conocerse amado .
Es levantarse con garbo,
a sabiendas de que el final
puede acaecer y llegar
en un pis pas.
Es andar sin miedo,
reposando en las señales
que los transeúntes nos dan
llegadas de aquel lugar.
Tan fácil es relatar
como inútil se esforzar
El coral y el pez doncella
no adornan el sabor del mar.
En un persistente admirar
A mis anchas voy y vengo
hago lo mismo, sigo igual,
pero con cristal de aumento.
No me escuecen las anomalías,
las disfruto con alegría.
Vivo en el Amor
por ser de carne y sangre,
desde adentro concebida.

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