Diálogos de Amor

 

La siempre Perfumada

La imaginación y la fantasía, que compone, discierne las cosas de los sentidos y conoce casos particulares, graciosos y bellos, que incitan al alma al deleite amoroso, y asi se le dice una bella fantasía o un hermoso pensamiento, o sea, un bello invento. Pero aún conoce mayor numero de cosas bellas la razón intelectiva, que puede captar gracias y bellezas universales, incorpóreas e incorruptibles, en las cosas particulares y corruptibles, que mueven mucho más eficazmente al alma, al deleite y al amor, como por ejemplo los estudios, las leyes y las virtudes. Pero el conocimiento supremo del hombre reside en el entendimiento abstracto, el cual, al contemplar en la ciencia de Dios y de las cosas ajenas a la materia se deleita de la suprema gracia y belleza que hay en el Hacedor de todas las cosas, mediante la cual alcanza su felicidad última. De manera que nuestra alma se mueve por la hermosura que penetra a través de la vista, el oido, del raciocinio, de la razón y la mente… El amor humano es propiamente deseo de cosa bella, según dice Platón y comunmente deseo de cosa buena, como quiere Aristóteles…”

( Extracto de Dialogos de amor de León Hebreo)